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Una transmisión de noticias analógica, directa y personal / por Rita Loibl

01.01.1970 - 12.31.1980
Original language : German
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Hasta los años setenta, llevar las noticias locales directamente a las casas de los vecinos era una práctica habitual en los pueblos del Burgenland austríaco.

Esta era la misión de los «tamborileros del pueblo», conocidos como «Kloarichter» en algunas regiones. Uno de ellos era mi abuelo, Andreas Kaufmann. En la foto aparece con su ropa de diario, vestido con el fürtuch (fiata) típico del Burgenland, un delantal que tenía muchos usos.

Mi abuelo trabajó para el municipio de Lockenhaus hasta su jubilación. Una de sus tareas, aparte de cavar tumbas en el cementerio u ocuparse de las zonas verdes de la localidad, era ser el «tamborilero del pueblo». Solía coger la bicicleta para acercarse a determinados lugares del pueblo y allí daba un redoble de tambor, animando a los vecinos a salir de sus casas. Entonces les contaba las noticias importantes de la comunidad, empezando con las palabras: «Se hace saber...».

Por ejemplo, les traía mensajes de parte de la central de agua, avisándoles de que, por trabajos de mantenimiento, se procedería a cortar el suministro o algunas calles durante cierto tiempo. Acababa siempre con otro redoble de tambor. Andreas Kaufmann siguió haciendo esto hasta finales de los años setenta. Fue entonces cuando la central de agua o los bomberos empezaron a mandar coches equipados con altavoces para llevar las últimas noticias a la población. Entre noticia y noticia, ponían música muy alta para que los vecinos salieran de sus casas a escuchar.

Hoy en día, se informa a la gente a su debido tiempo por correo o por las redes sociales. El toque personal se ha perdido por el camino. A día de hoy, los mensajes se transmiten mucho más rápido y pueden llegar a más gente al mismo tiempo. Aun así, estoy contenta de que el redoble del tambor de mi abuelo esté entre mis recuerdos de infancia.

Rita Loibl / Lockenhaus, marzo de 2021

Hasta los años setenta, llevar las noticias locales directamente a las casas de los vecinos era una práctica habitual en los pueblos del Burgenland austríaco.

Esta era la misión de los «tamborileros del pueblo», conocidos como «Kloarichter» en algunas regiones. Uno de ellos era mi abuelo, Andreas Kaufmann. En la foto aparece con su ropa de diario, vestido con el fürtuch (fiata) típico del Burgenland, un delantal que tenía muchos usos.

Mi abuelo trabajó para el municipio de Lockenhaus hasta su jubilación. Una de sus tareas, aparte de cavar tumbas en el cementerio u ocuparse de las zonas verdes de la localidad, era ser el «tamborilero del pueblo». Solía coger la bicicleta para acercarse a determinados lugares del pueblo y allí daba un redoble de tambor, animando a los vecinos a salir de sus casas. Entonces les contaba las noticias importantes de la comunidad, empezando con las palabras: «Se hace saber...».

Por ejemplo, les traía mensajes de parte de la central de agua, avisándoles de que, por trabajos de mantenimiento, se procedería a cortar el suministro o algunas calles durante cierto tiempo. Acababa siempre con otro redoble de tambor. Andreas Kaufmann siguió haciendo esto hasta finales de los años setenta. Fue entonces cuando la central de agua o los bomberos empezaron a mandar coches equipados con altavoces para llevar las últimas noticias a la población. Entre noticia y noticia, ponían música muy alta para que los vecinos salieran de sus casas a escuchar.

Hoy en día, se informa a la gente a su debido tiempo por correo o por las redes sociales. El toque personal se ha perdido por el camino. A día de hoy, los mensajes se transmiten mucho más rápido y pueden llegar a más gente al mismo tiempo. Aun así, estoy contenta de que el redoble del tambor de mi abuelo esté entre mis recuerdos de infancia.

Rita Loibl / Lockenhaus, marzo de 2021